Somos viajeros en furgoneta. Y no, no somos el problema.
Hay una imagen que no se me va de la cabeza.
Aparcamos la Iveco donde nos tocaba: un parking habilitado para furgonetas, a kilómetro y medio del espacio natural que queríamos visitar. Sin quejas. Para nosotros ese rato andando en familia, atravesando el entorno para llegar al destino, forma parte del viaje. No contamos los metros.
Cuando llegamos, el espacio estaba ocupado. Tres familias con sus coches habían entrado directamente, sin restricciones, sin obligación de aparcar lejos. Comían, merendaban, disfrutaban del sitio. Hasta ahí, bien.
Lo que no estaba bien era la basura que dejaron cuando se fueron. Tirada en mitad de un espacio natural.
No viajaban en furgoneta. Pero si hubiéramos sido nosotros, ya sé quién habría cargado con la culpa.

La furgoneta no define a la persona. Los valores, sí.
Llevamos años viajando en furgoneta, desde aquella Iveco Daily que compramos en noviembre de 2019. Antes de llegar a nosotros había recorrido la carretera entre Albacete y Madrid cargada de galletas artesanas. Su anterior dueño la había cuidado con un mimo que, me atrevo a decir, igualaba o superaba el nuestro. Eso nos enamoró antes incluso de firmar nada.
En el verano de 2020, con un colchón en la caja de carga y el equipaje en cajas, la furgo nos salvó las vacaciones. Pasamos frío en agosto en la Vall d’Aran. Aprendimos a base de prueba y error.
En todo ese tiempo hemos presenciado muchas situaciones. Viajeros en furgoneta que recogen lo que otros dejan, que preguntan antes de aparcar, que se van dejando el sitio mejor de como lo encontraron. Y también hemos visto lo contrario, dentro y fuera del mundo de la furgoneta. Porque la responsabilidad con el entorno no depende del vehículo que conduces, sino de los valores que llevas dentro.
Esa injusticia nos cansa. Y es la razón por la que existe TravelVanGram.
Viajar en camper no es destruir. Es entender que el propio camino forma parte de tu viaje.
Xavi viajó ocho meses por Sudamérica. Eso le marcó de una forma que todavía se nota cuando mira un mapa. Yo le pillé el gusto a viajar sola, con mi mochila y mi cámara, a mi aire. Llegué andando a Finisterre. Me escapé un fin de semana a París sin pisar el transporte público, tres días a patita por la capital con la cámara al cuello.
Los dos sabemos lo que es moverse despacio, sin itinerario fijo, adaptándose al lugar en lugar de imponerse sobre él. Eso es lo que buscamos cuando viajamos en furgoneta.
Viajamos con Xela, nuestra perra de seis años, que nació el 12 de marzo de 2020, el día en que el mundo se paró. Y desde julio de 2024, también con Marc. El copiloto ha cambiado, y algunos planes también, pero ya ha visto más amaneceres desde la furgo que muchos adultos en toda su vida. Y eso es lo que nos motiva a que siga creciendo aprendiendo esta forma de vivir y de movernos.

Por qué escribimos esto
No estamos aquí para hacer el blog de viajes de siempre. Hay miles. Algunos muy buenos.
Estamos aquí porque creemos que el turismo en furgoneta necesita voces que lo defiendan desde dentro. Que cuenten la realidad, no la versión épica de Instagram. Que hablen de los espacios que se están cerrando al acceso con perro o con furgoneta, no porque los viajeros hayan fallado, sino porque es más fácil restringir que gestionar.
Escribimos para los que ya viajan así y quieren hacerlo mejor. Para los que están pensando en dar el paso y quieren información real, sin filtros. Y para demostrar, ruta a ruta, que se puede viajar en furgoneta dejando huella solo en el mapa.
Todo lo que ojalá hubiéramos tenido antes de arrancar.
Aquí encontrarás rutas por espacios únicos, destinos que todavía no aparecen en las listas de los diez mejores, rincones para dormir en el corazón de lo verde. Horarios que se adaptan a cada forma de viajar, no al revés. Trucos de furgo que realmente funcionan, sin teoría vacía. Rutas pensadas para ir con perro, con niños, en familia o solo. Y recursos descargables para que salgas de casa con todo pensado.
Con la información que nos hubiera gustado encontrar antes de salir.
Somos Alba y Xavi. Y esto es TravelVanGram.
